La vida como una carrera

La vida como una carrera

Siempre hemos dicho que el atletismo en Alburquerque se ha convertido en un sentimiento que comienza a impregnarse a edades tempranas. Los innumerables eventos deportivos de la localidad son una pieza clave para cultivar la afición a esta modalidad tan sana como milenaria. Lo cierto es que a pesar de sus aproximadamente 2.500 años de historia, el Maratón se ha convertido en uno de los deportes más fascinantes del mundo. En él, aparte del gran control tanto mental como corporal, es de vital importancia la fuerza de voluntad del corredor. Se trata de una pelea entre el espíritu y el cuerpo por lo que para algunos participantes se convierte en la aventura de sus vidas.

Hoy tenemos la ocasión de conocer el caso de José Antonio Generelo. Este alburquerqueño nos cuenta cómo empezó su andadura en el atletismo. Para adentrarnos en su historia, les presentamos una entrevista que le concedió a nuestra compañera Kini Márquez:

Hace algunos años lo normal era que todos los niños practicasen lo que parece ser el deporte favorito por excelencia, el fútbol, aunque no quita que a algunos también les gustase montar en bicicleta. No sé si también es tu caso. ¿En qué momento eliges el atletismo como deporte en el que incluso te atreves a competir?

Pues como a todos el fútbol ha sido el deporte rey y el único que se practicaba en niños de mi generación. Aunque también pasábamos más tiempo en la calle jugando a juegos tradicionales que implicaban el desarrollo de las habilidades motrices básicas (correr, saltar, lanzar…).

Jugué hasta el primer año de juveniles en el C.P. Alburquerque con Pablo Llarena de entrenador, que nos pegaba unos tutes de correr bastante buenos pero que a mí me gustaban. En ese año, a causa de una caída en un partido en Pueblonuevo en el que estoy inconsciente varios minutos y dos días en observación debido al traumatismo. Mis padres, que nunca se metieron en nada, me dijeron que el fútbol para mí se había acabado.

En esa época, con 15 años y como mi estatura era elevada para la época y el baloncesto tiene el auge de los 80, comienzo a acercarme a este deporte al que jugaría de manera continuada hasta los 27, momento en el comienzo a trabajar en Cáceres. Nunca dejé de correr ni montar en bici, ya que así mejoraba mi forma. Mi primera maratón la hice en Cascáis en abril de 1997, acompañado de Fran Parra, Víctor Rivero y Agustín Rubio.

¿Tiene algo que ver el deporte con tu afición a la naturaleza?

Por supuesto. Yo no soporto meterme en un gimnasio, jamás he podido hacerlo en un sitio cerrado, me agobio. Además, de esta forma puedo llegar a lugares a los que no llegaría ni en coche.

Me encanta salir solo por las callejas del pueblo en silencio, jamás con cascos, a cualquier hora, oír los pájaros, tu respiración, tus pasos sobre la escarcha del terreno o la berrea de los ciervos al amanecer… En definitiva, los sonidos del silencio.

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Supongo que empezaste poco a poco a correr y fuiste aumentando las distancias, al principio sin grandes expectativas, tal vez únicamente como reto personal. ¿Cuándo decidiste empezar a competir?

Competir, aunque de forma muy modesta, es el motivo que te obliga a entrenar cuando no tienes ganas, cuando estás cansado… Vas descubriendo carreras, comienzas con pruebas de asfalto para ir poco a poco abandonando y pasando a las carreras de montaña en las que llegar es el auténtico premio y donde el crono o tu posición no son tan importantes.

Además, esto te permite conocer lugares maravillosos de nuestra geografía como son Las Hurdes, la Sierra Montánchez, Villuercas e Ibores, Tentudía… Sitios que si no fuera por estas competiciones difícilmente visitaría.

¿Cómo te preparas para una carrera? Y a la hora de correr, ¿sigues alguna estrategia?

Lo habitual si tengo una prueba cerca es hacerla cuatro días semanales, pero tampoco soy obsesivo con los entrenamientos ya que mi horario laboral es un poco especial. Mi estrategia en carrera es siempre empezar de menos a más para lograr acabar con fuerzas suficientes y lo más entero posible.

Esfuerzo, frío, calor, dolor, alegría, satisfacción, frustración… es la vida. Es sentirte vivo. Te libera de todo lo malo. Y aunque los problemas siguen estando ahí, los afrontas de otra manera. Una hora de carrera, una ducha, una cerveza y la sonrisa de tu hijo. ¿Qué más se puede pedir?

¿De dónde se sacan las fuerzas para correr? Yo creo que no es suficiente una preparación física, ¿verdad? Seguro que la mente también juega un papel importante, la motivación, el deseo de alcanzar la meta. ¿Puede uno entrenar también la mente? ¿Aprender a ignorar el cansancio o el dolor?

El cuerpo es muy sabio, nunca sabemos de lo que somos capaces hasta que no lo pones a prueba. Esto es aplicable en todos los aspectos de la vida.

La motivación es fundamental, siempre he dicho que si algún día dejara de disfrutar  no seguiría corriendo.

Yo el día que tengo libre y no salgo, aunque sea 10 minutos a las laderas, no hay quién me aguante en casa, supongo que serán las famosas endorfinas alborotadas.

El dolor y el cansancio es un aviso para que pares. Es muestra de que algo no va bien. Ante esto lo mejor es parar unos días y volver con más ganas porque si no será tu organismo el que te haga parar en forma de lesión.

¿Hasta qué punto es importante la nutrición? ¿Sigues algún tipo de dieta específica?

La nutrición es fundamental, es el combustible que hará que tu cuerpo sea una máquina perfecta. Pero nada de modas ni de suplementaciones.
Dieta equilibrada, comer de todo, tomarte tu cerveza, platito de cuchara, mucha fruta, tostadita de aceite de oliva… Para correr y hacer deporte hay que comer, de lo contrario es imposible rendir. Lo único que con el tiempo me va gustando cada vez menos son las carnes pero no le hago ascos a un buen pestorejo o a un bocadillo de patatera.150603generelo2

En la última maratón en la que participaste pude ver a los corredores con agua y suplementos. ¿De qué se trataba?

Supongo que sería algún gel de hidratos de carbono o alguna ampolla de glucosa. Yo para carreras o entrenos de menos de dos horas no tomo nada. No lo creo efectivo ya que cuando quiera pasar a la sangre se ha acabado la carrera.

Yo creo que tiene más efecto psicológico que físico ya que eso les da confianza ante la temida pájara. Yo siempre he dicho que si te funciona, hazlo, mal no te va a venir pero no lo veo efectivo. En mi opinión personal.

Supongo que las zonas más castigadas serán las rodillas y los pies. ¿Qué riesgos entraña la práctica del atletismo? ¿Has tenido alguna lesión importante?

–Creo que estoy echando solicitudes para acabar con artrosis, artritis o varias itis… Siempre se ha dicho que el deporte no es bueno. Yo creo que como todo en la vida tiene una justa medida pero ¿dónde está?

También soy de los que opino que el cuerpo necesita actividad, está programado para el ejercicio, lo que no es normal es la inactividad y el sedentarismo.
Respecto al tema de lesiones siempre me gusta escuchar al cuerpo, a la mínima señal paro. Eso no quita que el sobreuso de las articulaciones conlleva un desgaste y siempre hay molestias.

¿Merece la pena el esfuerzo, soportar el calor o el frío, sacrificar horas de ocio?

Esfuerzo, frío, calor, dolor, alegría, satisfacción, frustración… es la vida. Es sentirte vivo. Te libera de todo lo malo. Y aunque los problemas siguen estando ahí, los afrontas de otra manera. Una hora de carrera, una ducha, una cerveza y la sonrisa de tu hijo. ¿Qué más se puede pedir?

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Categorías: Gente
Etiquetas: Deporte, Entrevista