El patrimonio del sabor y el olor

El patrimonio del sabor y el olor

Cuando hablamos de Patrimonio, muchas veces se nos viene a la cabeza la idea de algo tangible, una herencia, un monumento… el Castillo. A parte de esos “Monumentos Patrimoniales” heredados de nuestro pueblo, que es inmenso y variopinto, hay otros, que en muchos casos son tan sutiles que no reparamos en ellos. Esto es un problema, pues la clave de la cuestión es que el patrimonio a parte de heredarse, también se lega. Podríamos entonces hablar de Patrimonio inmaterial, intangible, como el olor de la jara en mañanas tempranas y frescas de agosto. ¿Eso es Patrimonio?, pues sí, en la medida en que esas jaras no estarían ahí si no hubiésemos intervenido en nuestro paisaje en los últimos 4.000 años en la forma en la que nuestros antepasados lo han ido haciendo.

[blockquote style=”4″]El patrimonio a parte de heredarse, también se lega.[/blockquote]

Entonces, ¿el sabor de una tortilla de criadillas de tierra, un bollo de pascua o un chorizo hecho en una humilde cocina de Alburquerque sería también Patrimonio? Pues sí y hemos heredado la forma de hacerlo, cuándo hacerlo y qué especias utilizar. O por ejemplo cuándo empezar a comerlo en el caso del chorizo, dónde encontrarlas y como buscar las criadillas e incluso como en el bollo, un día especial y lugar donde degustarlo. ¡Eso es cultura! ¡Eso es Patrimonio! Como lo son las cabañuelas, que desde muy antiguo, posiblemente desde tiempos prehistóricos, se hacían para averiguar aproximadamente qué tiempo hará el año siguiente. Esto era fundamental, teniendo en cuenta que te iba la vida en ello. Una mala apuesta en la planificación del año podría hacer que se pasase muy mal. En este caso estamos hablando que hay varias personas que quedan y que saben hacerlo bien, pero en mi generación, ya no queda nadie.

La Luna y nuestra relación con ella, los rezos y quién lo reza, es otro de los ejemplos, y que en este caso, por suerte es uno de nuestros patrimonios inmateriales más importantes y que tienen buena salud ya que en la actualidad,  gente de todas las edades sigue practicando y creyendo en ello.

Deberíamos mirar a nuestro alrededor y pensar que aunque estemos acostumbrados, los cuentos que hemos escuchado de nuestros abuelos/as, las adivinanzas que le enseñamos para entretener a nuestros hijos/as, o la forma en que preparamos la tierra para plantar las patatas, es diferente a la de otros lugares; es autentica y genuinamente nuestra, y no solo nos debemos sentir orgullosos/as, si no debemos estar atentos/as y mantenerlo “como oro en paño”, para que se lo dejemos a nuestros hijos/as, para que puedan disfrutar de él, como nosotros/as lo hemos hecho y estamos haciendo.

El olor de las huertas en verano y el frescor que sentimos en nuestra cara cuando pasamos a su lado. El sabor de un café de puchero hecho al fuego de una lumbre en invierno. Un arroz con buche en ferias. El sutil sabor a ahumado de nuestra chacina. Una vieja canción silvada por un fontanero cuando va andando por Villadentro. Un baile, un trabalenguas, la forma de hacer la cuelga a un melón, el olor a chimenea en invierno por la calle y más cosas que tú sabes y que hacen que nuestro diario sea el que es, diferente al de otros lugares… disfrutémoslo, cuidémoslo y pasémoslo.

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