Ángela Robles, detrás del telón

Ángela Robles, detrás del telón

Alburquerque es sinónimo de cultura. La cultura siempre está latente, esperando a que aflore cualquier tipo de iniciativa. No en vano, todo el que viene a nuestra localidad se sorprende ante la vorágine de actividad que propone la sociedad local, en multitud de ámbitos. Para que el sector cultural sea sólido hace falta mucha vocación, amor y por supuesto trabajo, mucho trabajo. De eso, Ángela Robles sabe bastante. Hoy queremos conocer un poco más a la directora de la UPAL, detrás del telón.

— Breve biografía. ¿Quién es Ángela Robles? ¿Cómo llegas a tu actual desempeño al frente de la UPAL?

— Alburquerqueña, tan solo fueron 5 años de carrera viviendo fuera de nuestro pueblo. Me envolvieron las murallas para siempre, supongo… Nunca se sabe cómo será mañana. Estaba estudiando quinto de biología y al finalizar uno de esos veranos mágicos del Águila Blanca me llamó Ángel Vadillo,  la propuesta me fascinó y aquí sigo, desde hace diecisiete años.

— ¿Cuáles son las mayores satisfacciones de tu trabajo? 

— La verdad es que han sido tantos años y tantas cosas que me es difícil quedarme con algo en concreto. Lo mejor es conseguir que la gente sienta, disfrute, aprenda, se ilusione, ría o llore con tu trabajo. Lo más gratificante es que las propuestas y proyectos como cursos, eventos y actividades lleguen a la gente.

[blockquote style=”4″]Lo mejor es conseguir que la gente sienta, disfrute, aprenda, se ilusione, ría o llore con tu trabajo.[/blockquote]

Es una satisfacción ver a las familias emocionarse cuando ven a sus hijos y nietos, cuando hacen las muestras finales de aquello que han aprendido o ver como el público ha disfrutado después de  una actuación en el teatro. Sentir la ilusión de asociaciones o grupos al iniciar un proyecto y que éste se lleve a cabo satisfactoriamente, compartir proyectos e ilusiones con los distintos grupos que forman parte la vida cultural de Alburquerque.

— Momentos difíciles.

— Lo bueno del ser humano es que con el tiempo los momentos difíciles se ven desde otro punto de vista y sí que vienen muchos a la cabeza y tengo el recuerdo de lo mal que lo pasé en su momento, pero ahora no lo veo tan problema como cuando estaba ocurriendo.  Además siempre busco la parte positiva de todo lo que me ha pasado, creo que de todo se aprende.

 — Dinos el secreto para que un pueblo de menos de 6.000 habitantes sea referente cultural en la región.

— Somos un pueblo con mucha historia, me da la sensación de que siempre estamos metidos en algo. Cuando pienso en el pasado y no me voy muy lejos, (hablo del pasado de mis abuelos o el de mis padres), siempre hay alguna circunstancia que hace que vivamos intensamente el devenir de los días. Creo que esto, unido a otras cuestiones como por ejemplo, nuestro patrimonio, hace que el alburquerqueño sea una persona inquieta, con ganas de hacer cosas, crítica y participativa. Si añadimos que nos hemos demostrado a nosotros mismos que somos capaces de hacer cosas muy grandes, por ejemplo el Festival Medieval entre otros, son cuestiones importantes para que seamos un pueblo muy activo culturalmente. Por otra parte, tener un Ayuntamiento que entiende la importancia de la cultura de un pueblo es primordial para que todo lo que ocurre fluya con total facilidad.

 — Funciones de la UPAL.

— La Universidad Popular es un proyecto de desarrollo cultural que actúa en el municipio, cuyo objetivo es promover la participación, la educación, la formación y la cultura para mejorar la calidad de vida de las personas y la comunidad. Es, por tanto, una escuela de ciudadanía; un espacio abierto, plural y solidario en el que se trabaja por el cambio social para conseguir integración, participación y creación.

— Proyectos futuros relacionados con tu trabajo

— Estamos en un momento interesante con respecto al Festival Medieval, hasta ahora era complicado dedicarle el tiempo que merece este macro evento. Por ello, el Ayuntamiento de Alburquerque ha apostado por aumentar el personal de la Casa de Cultura, con el fin de poder trabajar mas holgados y tener más tiempo para muchas cuestiones que se tienen que desarrollar durante el año, además de trabajar en intercambios culturales con otros países que desarrollan teatro popular como el nuestro. Se ampliarán los grupos de la Escuela Municipal de Teatro, hasta ahora cubríamos la parte infantil con intenciones de tener siempre base y se hacían cursos esporádicos para jóvenes y adultos. En este curso se desarrollarán durante todo el año estos talleres para jóvenes y adultos con el objetivo de crear una compañía alburquerqueña amateur. Seguiremos trabajando para que la Escuela Municipal de Arte sea una realidad, es un proyecto que está en sus inicios y eso siempre provoca estar muy pendientes. Y como siempre, intentar mejorar todo aquello que ya desarrollamos.

— ¿Qué te ha aportado el Festival Medieval a nivel de satisfacciones? ¿Puede decirse que es el mayor logro cultural de la localidad?

— La mayor satisfacción es el aprendizaje que he adquirido, a nivel personal y laboral. El Festival Medieval me ha ayudado a conocerme, a controlarme, a expresarme, a ver y comprender que nuestras opiniones dependen siempre del prisma con el que se mire, es decir, a ser más tolerante, a saber escuchar, a ser paciente… La verdad es que es el mejor proyecto para relacionarte con otras personas, muchas muy diferentes a ti y eso es muy  satisfactorio, aunque reconozco que también tiene su parte de dificultad.

[blockquote style=”4″]Gran parte de nuestra forma de ser tiene que ver con los 22 años de festival. [/blockquote]

No sé si es el mayor logro a nivel cultural. Supongo que depende del punto de vista de cada uno. Lo que tengo muy claro es que es el mejor proyecto para crecer como personas. Desde pequeños enseñamos a los niños y niñas, y aprendemos los mayores, de la importancia del conjunto, además del trabajo que se hace desde el aspecto social, participativo, creativo, de cooperación, de valorar y conocer nuestro patrimonio, nuestras costumbres, nuestra historia, entre otras muchas cosas. Tengo claro que gran parte de nuestra forma de ser tiene que ver con los 22 años de festival.

— ¿Cómo es un día en la casa de la cultura? ¿Cuál es la rutina diaria?

— De todo menos aburrida. Tengo la suerte tremenda de trabajar en un proyecto que no es nada monótono, un lugar que siempre está cargado de personas con ideas, con ganas de aprender, de conocer, de descubrir, personas con iniciativas. Nuestro día a día pasa por intentar satisfacer las demandas de esas personas.

— ¿Hacía dónde camina la cultura local? ¿ Se puede exportar al exterior?

— Nosotros seguiremos trabajando en el mismo sentido que hasta ahora, teniendo muy en cuenta a las personas, intentando hacer una programación pensada para todos y todas. Hay que estar siempre pendiente, conocer muy de cerca la realidad y los intereses de la gente, que van cambiando según avanzamos. Además de tener siempre las puertas muy abiertas, para que la gente se sienta como en casa. Y por supuesto, seguir y nunca descuidar la participación social, que es uno de los pilares de la cultura alburquerqueña.

Todo se puede exportar, pero lo más importante es importar cosas que están fuera y que son muy interesantes. Estar siempre al loro y traerse a casa esas ideas que están por ahí y hacerlas a nuestra manera.

— ¿De qué evento te sientes más orgullosa?

— En todos los eventos o actividades que se realizan a través de la Casa de Cultura encuentro algo de lo que sentirme orgullosa. A veces es el conjunto, otras el proceso. Orgullosa de haber encontrado algo o a alguien que nunca se me había planteado y haber aprendido de ello. Sí es cierto que ha habido proyectos que me han gustado más y los he disfrutado de forma intensa como la creación del grupo Aljoven y todo lo que realizamos con él, el primer intercambio, la primera producción de Alsuroeste Teatro, la pintada de las letras de Alburquerque, el comienzo de los judíos, los saltimbanquis, el carretón dentro del Festival Medieval, el proyecto Alanwhasalam con los inmigrantes o el homenaje a George Harrison; entre otros muchos.

— ¿Hasta qué punto es importante la cultura en un pueblo y en la sociedad en general?

— La cultura nos hace crecer como personas, nos ayuda a conocernos, a entender, a respetar, a la vez que nos diferencia del resto, nos hace conocer el valor de lo endógeno. En definitiva, es un enriquecimiento de los vecinos y vecinas, incentiva a la participación en todos los aspectos sociales de la convivencia y nos da identidad como pueblo.

Categorías: Gente
Etiquetas: Cultura, Entrevista