¿Qué es esa tontería de las nuevas masculinidades?

¿Qué es esa tontería de las nuevas masculinidades?

En realidad no se trata de ninguna tontería. Si mujeres y hombres estamos dispuestos a reconciliarnos entre nosotros y con nosotros mismos, es necesario comprender el origen y propósito de estas nuevas masculinidades, e impulsarlas para la creación de una nueva sociedad más respetuosa y pacífica.

Aun siendo inevitables compañeras en la Tierra, las personas, con sus diversas naturalezas y formas de encarar la vida, hemos sido modeladas según patrones sociales obsoletos e ineficientes, que han favorecido la incomprensión y distanciamiento entre nosotras.

En este contexto de alienación, el movimiento feminista lleva luchando, desde sus orígenes, por combatir la desigualdad de derechos entre hombres y mujeres, y desmontar el modelo de mujer impuesto por el patriarcado, que ha dominado tantos ámbitos de nuestra sociedad a lo largo de la historia.

Sin embargo, estamos lejos de haber alcanzado todos nuestros objetivos. Esto podemos achacarlo al ritmo lento de cambio de un sistema social tan arraigado a nuestra cultura, o a que el feminismo, aun habiendo conseguido una notable mejora de la calidad de vida de las mujeres, pierde fuerza a la hora de plantear los problemas sufridos por los hombres a causa del mismo sistema patriarcal que perjudica a las mujeres.

Con el surgimiento de las nuevas masculinidades, la lucha por una sociedad menos violenta y más justa entre hombres y mujeres, se ve revitalizada. Este movimiento pretende dar luz a una realidad social sufrida por los hombres y acallada en las mesas de debate sobre desigualdad y violencia machista.

Nuestra sociedad dicta que un hombre debe ser fuerte, tanto física como mentalmente. Sus sentimientos y emociones no deben ser expuestos, a menos que demuestren enfado u orgullo. Un hombre debe dominar, estar a cargo, ser activo, liderar, no cometer errores; ser heterosexual, no retroceder, no necesitar ayuda; ser protector, nunca protegido, ser buen compañero sexual sin necesidad de involucrar sus sentimientos en ello. Un hombre debe ser inquebrantable. Aunque esto conlleve la pérdida de su identidad, el desconocimiento de sí mismo o padecer enfermedades físicas y psíquicas relacionadas con la represión de las emociones.

El periodista, escritor y psicólogo argentino, Sergio Sinay, en su libro “Esta noche no, querida”, desenmascara este personaje de hombre impuesto en nuestra sociedad y propone una visión de la masculinidad alternativa y más acorde con la originalidad y diversidad de maneras de ser del hombre. También Tony Porter, educador, activista y escritor norteamericano, da visibilidad a esta situación y, a través de su fundación A Call To Men: The Next generation of Manhood, trata de prevenir la violencia doméstica y el acoso sexual promoviendo una nueva generación de hombres más sana y respetuosa.

Quizá sea éste un momento perfecto para que hombres y mujeres de todo el mundo, dejemos de darnos la espalda y comencemos a trabajar juntos por una sociedad en la que nuestras identidades no sean reducidas ni tergiversadas. A ambos lados de una guerra siempre existen perjuicios. La guerra de sexos no es una excepción.

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Etiquetas: Educación, Sociedad