Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío

Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío

[blockquote style=»4″]No sabía que yo desde el ruedo y mi suegro desde el tendido toreábamos al alimón[/blockquote]

Resulta curioso saber que estas palabras del torero Lagartijo aún siguen vigentes. El diestro tuvo que conceder a su suegro la mitad de los gananciales obtenidos durante su carrera, tras el fallecimiento de su mujer. Hay pocas cosas tan extremeñas como el conocido “Fuero de Baylío”. Es una singularidad que aún se conserva desde hace siglos en algunas localidades y entre ellas Alburquerque. Por eso da nombre a este portal.

Según algunas informaciones, fue allá por el siglo XIII, durante el reinado de Fernando III, cuando un baylío (autoridad puesta por la orden del temple) autorizó los matrimonios bajo el régimen de comunidad universal. De esta forma, el hombre y la mujer compartían todo a medias. Lo de uno era del otro, sin distinciones. Todos los bienes aportados por los cónyuges al matrimonio se hacen comunes al liquidarse la sociedad conyugal por separación, divorcio o muerte. El patrimonio de cada uno de los miembros del matrimonio se suma y se divide al 50 % en el momento en que dicho matrimonio se rompa.
Todos los contrayentes que vayan a pasar por el altar deben saber que se acogen al fuero, a no ser que renuncien de forma expresa al mismo en escritura pública. Si uno de los cónyuges es de una localidad que no se acoja a este fuero, hay que pactar la forma en la que va a establecerse el matrimonio si se decide otro régimen. Si ambos contrayentes son naturales de pueblos acogidos al mismo, éste se aplicará de inmediato a no ser que se decida el régimen de separación de bienes, o bienes gananciales.
Estas son las principales directrices de una práctica foral desconocida por la mayoría de la población a pesar de su total vigencia. Incluso cuesta encontrar a profesionales del derecho especializados en el tema, fuera de los territorios donde el fuero se aplica.

Alternativas al fuero

Si se decide no casarse bajo este fuero centenario existen regímenes más extendidos que, a día de hoy, están ganando la partida. En primer lugar nos encontramos con el régimen de separación de bienes. Como su propio nombre indica, cada uno de los miembros de la pareja sigue con su patrimonio, con su cuenta, y se mantiene la independencia en este sentido. Se trata de una práctica cada vez más común en una sociedad en la que el índice de divorcios sube como la espuma.
Por otro lado, existe el denominado régimen de bienes gananciales. Los cónyuges se reparten las ganancias, beneficios o deudas contraídas desde que el matrimonio se hace efectivo.

Los pueblos del fuero

El Fuero de Baylío actúa en más localidades extremeñas además de Alburquerque. Curisoso es el caso de Ceuta, único territorio español que se acoge a esta norma sin ser extremeño. En cuanto a los pueblos del fuero, nos encontramos con Atalaya, Alconchel, Burguillos del Cerro, La Codosera, Cheles, Fuentes de León, Higuera de Vargas, Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Olivenza y sus aldeas de Santo Domingo, San Benito, San Francisco y San Rafael, Táliga, Valverde de Burguillos, Valencia del Ventoso, Valencia del Mombuey, Valle de Matamoros, Valle de Santa Ana, Villanueva del Fresno y Zahínos.

Sin lugar a dudas el Fuero de Baylío ha sido y es objeto de debates y discusiones. Lo más conveniente es informarse bien antes de pasar por el altar para evitar «sorpresas» si el amor se acaba.

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