El sabor del licor

El sabor del licor

Que no se te mueran las madrugadas

que el sabor de tu licor sea eterno,

y tan largo, como aquel triste invierno,

que tus penas de amor mueran ahogadas.

Poder ver el fondo de la botella

para admirar esta noche estrellada,

de sombra oscura, pero tan dorada,

lo efímero de la vida, si es bella.

Que tus placeres sean miel de orujo

y que el día no te coja desnuda,

¡Huye!, que no te suenen las campanas.

Para poder librarte del embrujo,

que se aletarga y te roba tu duda.

Y el sol no te devuelva la mañana.

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