David Álvarez: “Me dedico a poner banda sonora a lo que es mi vida”

David Álvarez: “Me dedico a poner banda sonora a lo que es mi vida”

Se nota cuando una persona se vuelca en cuerpo y alma a una pasión. Es algo que se aprecia a la legua, incluso se contagia a los demás. Nuestro protagonista de hoy lleva la música por bandera y quiere que esa bandera sea también la nuestra. El aura de sensibilidad que desprende no pasa desapercibida, al igual que su capacidad natural para hacer que los que están a su alrededor se sientan bien. Un hombre grande de cuerpo y de espíritu, un compositor artesano, como él mismo se define. Hoy se incorpora a nuestra sección de gente el músico David Álvarez. Pasen y lean.

Antes de nada, nos gustaría conocerte un poco más. Trayectoria y orígenes.

Nací en Badajoz. Me crié en Alburquerque. Tengo en mi alma mucho de gallego. Aunque terminé mi carrera de profesor superior de música por el año 2000 en el Conservatorio Superior de Música de Badajoz, aún me sigo considerando un aprendiz. Empecé como profesor de música en 1995 en San Vicente de Alcántara y ahora ejerzo la dirección de la Escuela de Música en Alburquerque compatibilizándolo con mi carrera como compositor. No sabría definir muy bien mi estilo musical, me gusta decir “realismo mágico”.

¿Cuándo y por qué decidiste que la música sería parte de tu vida? ¿Cuándo te tocó ella a ti?

Bueno, yo disfrutaba de la música gracias a la oportunidad de tocar en la rondalla que dirigía don Florentino. Un día, en mi casa, se presentaron con un laúd y ahí empezó todo. En mi casa siempre se le dio importancia a la música. Mis hermanos estudiaban música en el conservatorio pero yo no. Un profesor asesoró mal a mis padres recomendando que yo no me dedicara a la música porque no tenía buen oído. Tal vez era la forma de decir que no sabía cómo ayudarme a trabajar mi potencialidad. Pero yo seguía disfrutando de la música. Recuerdo un antes y un después. Fue con 17 años mientras estudiaba en el conservatorio. En casa estábamos pasando por una etapa muy dura y uno de esos días malos en que yo no sabía por dónde tirar mi madre me dijo una cosa que me ayudó: “ Hijo, la vida es una auténtica aventura, sólo le falta la banda sonora”.  A eso me dedico: a poner banda sonora a lo que es mi vida.

Hay mucha pompa alrededor del concepto de artista.

Te defines como compositor artesano. ¿Por qué?

Es la mejor forma que encuentro para definir mi trabajo. Hay mucha pompa alrededor del concepto de artista que realmente tiene poco que ver con lo que hacemos día a día en nuestro oficio. Y hay una frase que no me gusta, cuando me dicen: “¿Tú compones de verdad o lo haces con el ordenador?” El compositor utiliza todas las herramientas a las que pueda acceder, del mismo modo que un gran chef echa mano de todos los medios a su alcance, algunos tan extraños como sopletes, escarpelos o incluso probetas, con tal de crear presentaciones, aromas y  texturas que a veces constituyen su toque personal, su secreto mejor guardado. Pero nada de esto sería posible si no estuviera asistido por sus conocimientos, su ingenio, su inteligencia, su voluntad, su capacidad de errar y rectificar o la de realizar enfoques desde diferentes planteamientos. Sin estos elementos intrínsecos de nada serviría tener a tu disposición todas las herramientas posibles y todos los medios que podamos imaginar. Es mi forma de reivindicar la importancia de aprender a utilizar la cabeza y amueblarla bien para que puedas desarrollar todo tu potencial.

¿Qué crees que aporta la música a la sociedad, al ser humano?

Uff… podría hacerte un listado de ocho páginas. Pero tal vez pueda destacar una: su enorme capacidad conductora. La música va directa al interior del ser humano y no pide permiso ni obedece un protocolo de hasta dónde puede llegar. Una vez que entra por tus oídos llega a tu interior donde solamente tú puedes estar y a lugares que a veces ni las personas más cercanas que te rodean saben que tienes. Es un privilegio poder llegar tan adentro. Un amigo querido me contó que durante el proceso de enfermedad de su esposa escuchaba durante horas la música que yo había compuesto y que le había ayudado más de lo que pudiera imaginar. No me dijo mucho más, pero para mí fue suficiente. Saber que mi música había llegado tan adentro y que le había servido es lo mejor que podría escuchar sobre mi trabajo.

Es impresionante el enorme tejido cultural y asociativo que existe en nuestra localidad.

Actualmente eres el director de la Escuela Municipal de Música de Alburquerque. ¿Qué te está aportando esta nueva etapa profesional? ¿Hasta qué punto crees que es importante cosechar la sensibilidad musical desde edades tempranas?

Me está aportando muchísimo a nivel profesional y personal. Estoy enormemente agradecido de la confianza que se ha depositado en mi persona para desempeñar este trabajo. Me siento muy integrado y apoyado por todo el mundo. Realmente es impresionante el enorme tejido cultural y asociativo que existe en nuestra localidad. Cuanto más voy descubriendo sobre Alburquerque, más se entusiasma mi creatividad y no encuentro un límite para las posibilidades que veo. La sensibilidad hay que desarrollarla siempre y si es temprano, pues mejor. Es una habilidad maravillosa que conjugada con otros valores te llena de fortaleza y te dota de herramientas a la vez que te hace crecer como ser humano. Ser una persona sensible te da una perspectiva mucho más amplia de la vida. La sensibilidad en conjunto con la inteligencia emocional son fundamentales, y con la música se puede conseguir;  así que cuanto antes mejor, pero si ya tienes más de 80 años y quieres empezar también estás a tiempo.

navidad alburquerque

Alburquerque es una ciudad con un latido musical constante y vivo. ¿Cómo calificarías la localidad en este sentido? ¿A qué crees que se debe el hecho de que existan tantas personas relacionadas del algún modo u otro con la música?

Bueno, yo creo que en el fondo es la suma de muchas aportaciones a lo largo de nuestra historia, de personas que han pasado y han aportado. En muchos casos algunas de esas personas no se han reconocido o no se conocen porque su función no era de cara al público. Estoy seguro de que muchísimas personas de forma silenciosa aportan, apoyan. Detrás de mi trabajo, cuando lo muestro al público hay un montón de personas a las que ni se les menciona. Forman parte del equipo de producción: compañeros instrumentistas, conversaciones, historiadores, los padres que han ayudado para que los niños puedan venir ese día a esa actividad, la mamá que ha preparado su mejor comida para la merienda, el que ayuda en la logística, etc.  Yo que sé, son muchas personas anónimas las que hay detrás de un trabajo. Muchas de estas personas han sido felices ayudando en lo que estaba en su mano y no se les ha reconocido. No pasa nada, creo que hay que desapegarse de la búsqueda de reconocimiento. Cuanto menos pensemos en el “yo a la hora de la creatividad, mejor. Esa suma general ha creado como un tejido invisible que hace que cualquier iniciativa pueda agarrar en buena tierra. Creo que va por ahí la cosa.

Las personas son lo que más pesa en todos los proyectos.

Eres un músico colaborativo en constante cooperación con todo tipo de proyectos en la localidad y fuera de ella. ¿Cuáles han sido las iniciativas más enriquecedoras en las que has podido participar?

Uff… no sabría decirte exactamente. En todos los proyectos tanto de aquí como de otros lugares lo más importante siempre han sido las personas. Todos, absolutamente todos los proyectos me han llevado a conocer a personas interesantísimas, luminosas, que admiro y de las que aprendo. De muchas de ellas ha surgido una amistad, cosa que valoro por encima de casi todo. Todo proyecto se va, termina, cambia pero todas esas experiencias, todo ese amor se queda. Permanece junto con la música. Es un poco mágico todo esto. Sí, las personas siempre son lo que más pesa en todos los proyectos.

Tu actividad profesional abarca la composición, docencia y actuaciones. ¿En cuál de ellas te sientes más cómodo? ¿Qué te aporta cada una?

Para mí son como talleres que me acompañan en mi vida allá donde voy. Trato de tenerlas bien atendidas, equipadas y bien equilibradas. Estas actividades que tanto tiempo ocupan en mi vida están alineadas con mi ser. Me levanto de un salto del sillón cuando pienso en ir a trabajar o a tocar en un concierto, pasar unas horas componiendo, ir a dar un paseo al campo o estar con unos amigos escuchando sus historias. Soy afortunado. La composición me permite la capacidad de construir y viajar a miles de realidades y vivir muchas aventuras. La docencia me enseña más a mí que yo a quienes enseño y las actuaciones me permiten llegar al interior de las personas y disfrutar de esa especie de alquimia que se produce entre los músicos, el público y el contenido de la música.

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¿En qué proyecto o iniciativa te gustaría participar y aún no has tenido ocasión de hacerlo? ¿Qué cosas te quedan por hacer?

Me gustaría trabajar con algunas personas que admiro por su trayectoria profesional. Por ejemplo, admiro mucho a artistas como Federico Jusid, Bear McCreary, Carlos Núñez, Samuel Sims o Loreena Mckennitt,  por mencionarte algunos. Y no me importa decirlo en voz alta. Son personas, como tú, cómo yo, que admiro por su trayectoria cuya grandeza como artistas es directamente proporcional a su humildad y sentido del trabajo. Me queda todo por hacer porque con cada trabajo que comienzo es como un lienzo en blanco y cada trabajo que termino lo lanzo al aire para que eche a volar y me desapego de ello dispuesto a comenzar una nueva aventura. Eso sí, de vez en cuando vuelven a casa como las aves migratorias y me cuentan qué han hecho, a quienes han conocido y cuáles son su planes.

La música es mi forma de agradecer a la vida.

¿Cómo se presenta el 2019 a nivel de proyectos? ¿Podemos desvelar alguno de ellos?

Es un año de retos para mí. Gracias a la confianza que me han dado en mi persona y mi oficio y gracias al equipo de músicos de los que estoy rodeado (es una familia bien grande, la verdad), me he lanzado a propuestas creativas muy interesantes. Por ejemplo: este verano viajamos con mi grupo Vuelos, Musicians to Relieve en una ruta de conciertos por República Dominicana, Jamaica, Cuba, Puerto Rico y Nueva York con una música que estoy creando llamada Vida De Mary Read, del Norte y del Caribe. También hay un proyecto muy especial llamado proyecto Punto y Coma, que trata de aportar luz con el tema de las depresiones… pero ese es sorpresa. Y una lista muy hermosa de actividades en Alburquerque que poco a poco se irán develando.

¿Qué significa la música para ti?

Muchas cosas y no una sola. Es mi trabajo, un oficio como otro cualquiera. Es mi mejor herramienta para construir. Mi forma de arrebatar las tinieblas del corazón. La forma de convertir en aliada la adversidad. Un camino para crear puentes entre la extrema pobreza y una vida digna. Es mi forma de agradecer a la vida. Es una de mis maneras favoritas para expresar mi espiritualidad. Una oportunidad excelente de conocer personas maravillosas como tú.

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Categorías: Gente
Etiquetas: Cultura, Entrevista, Música