Luis Landero: «La infancia, al menos en mi caso, dura siempre, y es mi principal fuente de inspiración»

Luis Landero: «La infancia, al menos en mi caso, dura siempre, y es mi principal fuente de inspiración»

El escritor alburquerqueño Luis Landero se encuentra en plena fase de promoción de su último libro, El huerto de Emerson. Hemos tenido el inmenso placer de hablar con él. Siempre reconfortan sus palabras.

En primer lugar Luis, muchas gracias por atender nuestra llamada. Antes de nada, y teniendo en cuenta las circunstancias que nos azotan desde hace casi un año, la primera pregunta es obligada: ¿Cómo estás?

Personalmente, bien. Me gusta la soledad y el silencio, y desde siempre he vivido medio confinado. Pero, claro, el panorama social es desolador, y eso no invita precisamente a la felicidad.

En El huerto de Emerson ocupa un papel importante la memoria, tus recuerdos, la familia, Alburquerque. ¿Hasta qué punto te influye lo vivido como base explícita en tus obras?

La infancia, al menos en mi caso, dura siempre, y es mi principal fuente de inspiración. La experiencias vividas de niño son tan fuertes, tan de primera mano, que no se olvidan nunca. Y además son inagotables, porque allí donde no llega la memoria, llega la imaginación. La infancia es un pozo sin fondo. Podría escribir sobre ella durante muchos años, y no acabaría nunca de escribirla.

La infancia en los pueblos tiene algo especial que se queda marcado en nosotros para siempre. ¿Consideras que vivir esta etapa vital en entornos más naturales que los de las grandes urbes es más beneficioso y reconfortante?

Los niños convierten en mágicos todos los lugares, y da igual que sea una ciudad o un pueblo. Pero yo celebro haber vivido no solo en un pueblo, sino también en el campo, porque mis padres eran labradores.

Los veranos en Valdeborrachos han sido los mejores momentos de mi vida.

Los veranos en Valdeborrachos han sido los mejores momentos de mi vida. Y también las épocas en que vivía con mis abuelos, en la calle del Pilar. Mis padres se iban a vivir al campo y me dejaban con ellos para que pudiera ir a la escuela, que era la de don Pedro Márquez, y estaba en la calle del Arenal. Allí fui con cuatro años, a pesar de que era obligatorio tener cinco. Don Pedro le preguntó a mi abuela Frasca qué edad tenía. “Cinco”, dijo mi abuela. “Que no, abuela, que tengo cuatro”, dije yo. Pero don Pedro me admitió. Mi abuela era completamente analfabeta. Recuerdo que me decía: “A ver si aprendes pronto a escribir, y así cuando reciba una carta no tengo que ir a casa de la vecina a que me la lean, que eso me da mucha vergüenza”. En fin, qué tiempos.

Volviendo de nuevo al Huerto. ¿Qué esperas despertar en el lector?

Para mí este libro ha sido como un refugio, un lugar cálido, un buen sitio de acogida. Y me gustaría que lo fuese también para el lector. Que pasara gratas horas de soledad con mi libro. ¿Qué otra cosa podemos desear los escritores?

En líneas generales, ¿Cómo definirías este libro? ¿Cuáles son tus sensaciones tras su publicación?

Cuando miramos atrás, a nuestro pasado, encontramos episodios dispersos, recuerdos aislados, porque lo demás lo ha destruido el olvido. Nuestro pasado es siempre un muestrario de fragmentos, una antología de instantes. Y eso es mi libro: un paseo por un paisaje en ruinas, donde rescato experiencias de mi niñez, de mi adolescencia, de mi primera juventud…y de los cuatro yoes que hay en mí: el lector (que primero fue escuchador de historias orales), el escritor, el profesor y mi yo vital, el que vivió fuera de los libros. Así que el libro está escrito a ocho manos por esos cuatro compadres.

El sector cultural ha sufrido mucho las consecuencias derivadas de la pandemia, especialmente en todo lo que se refiere a representaciones escénicas y eventos. ¿Qué nos aporta la cultura en tiempos de crisis?

El libro no ha sufrido gran cosa. Se han vendido los mismos libros que en 2019. El problema es que muchos de ellos se han vendido en Amazon y no en las librerías.

Los países donde hay mejor educación y más cultura, son aquellos en los que hay más democracia, más paz y más prosperidad.

No deberíamos comprar libros en Amazon, pero la pandemia ha sido lucrativa para esa empresa desleal. Otra cosa es el cine y el teatro, aunque ahora empiezan ya a recuperarse. ¿Beneficios de la cultura? Solo diré una cosa: los países donde hay mejor educación y más cultura, son aquellos en los que hay más democracia, más paz y más prosperidad.

Sabemos que llevas tu pueblo por bandera. ¿Qué mensaje quieres mandarle a los paisanos que te están leyendo?

Pues que ojalá que lo pasen bien con mi libro. Y que disfruten de las jaras y la retama, que ya estarán en flor. ¡Qué ganas de volver!

Foto: Luis Landero / archivo

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Etiquetas: Arte, Cultura, Literatura